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miércoles, 18 de marzo de 2015

¡Inteligencia emocional por favor!

Catarsis
Elsa de León A.

Escuché con mucha atención y con más vergüenza el audio que circula por la red del exabrupto de la síndica de Martínez de la Torre Karla Estrada Gómez, “Lady Síndica”, como se conoce ya en las redes sociales.
Supuestamente indignada y fuera de sí, porque -según nota periodística del portal e-consulta.com de Veracruz- agentes golpearon a su hijo.
Lo que llama mi atención del audio, que después pude escuchar en YouTube, es la manera en la que se expresa Karla Estrada Gómez.
Con un vocabulario indigno de decir por una mujer y menos de repetir por otra mujer, denota una actitud emocional completamente fuera de la realidad.
Hablando como un carretonero o quizá peor, la señora se ostenta como un vil hombre, cuando habla que tiene más de las partes íntimas de los hombres que todos los policías juntos.
Además dice en el audio que ella vale más que una parte íntima masculina.
La verdad, lo digo con toda la honestidad del mundo, y sin negar que yo uso malas palabras cuando me encuentro en confianza: es denigrante escuchar hablar así a una mujer.
Al analizar este hecho, no me queda más que pensar en el libro Las mujeres que aman demasiado de Robin Norwood, que en alguna ocasión tuve la oportunidad de leer. Al rememorar su contenido, recuerdo que me hizo cambiar el paradigma que como madre tenía, según yo, del amor desmedido que una madre siente por un hijo. Pero a nivel general también. Eso de que “a mi hijo nadie lo toca, sólo su madre”, es un amor enfermo, que denota muchas cosas, Entre ellas: “mi hijo puede hacer lo que sea y sólo su madre lo puede castigar”. Está mal, muy mal.
Recuerdo igualmente el libro La inteligencia emocional escrito por Daniel Goleman, que también disfruté hace algunos años y que me dejó mucho, quizá todo lo mejor de mi crecimiento como persona. Ese concepto, el de la inteligencia emocional, hasta hace unos años era tan desconocido y terminó resultando que la inteligencia emocional era más importante que la inteligencia intelectual.
Al escuchar el audio y la exaltación de Karla Estrada Gómez, síndica del Ayuntamiento de Martínez de la Torre, cuando acusaba a los policías de que habían golpeado a su vástago, pienso que quizá el chavo es muy joven y está en proceso de desarrollo. Me imagino que quizá es un adolescente, ya que ella parece una mujer joven.
Muchas son las cosas que hay que analizar, pero las dos que a mi juicio son las más importantes, es el vocabulario que usa esta mujer y la falta de control emocional que demuestra ante el hecho.
Eso precisamente, mujeres, es lo que nos hace perder ante los hombres.
Para empezar el querer emparejarnos, y tratar de ser y comportarnos como los hombres, siendo mujeres.
Hablar como ellos e irnos a los golpes encima de ellos (que ya nos dio una fama nacional a las veracruzanas), por no saber cómo controlar nuestras emociones. 
Lo malo de las mujeres son las demasiadas hormonas, que son muy buenas para ciertas cosas pero nos dañan, y la memoria histórica, que no ayuda a olvidar, sino que si vuelve a pasar algo en un mes, lo volvemos a sacar a colación.
La forma de hablar delata la manera en que somos. Entonces, me pongo a pensar en las personas que esta mujer representa en la comuna de Martínez de la Torre, y me pregunto si saben cómo ella se expresa y si eso es lo que quieren de representante.
La experiencia me dice que hay que tener control sobre nuestras emociones. Que nadie debe sacarnos la piedra, como se dice vulgarmente, o hacernos enojar y menos enfurecer. Y sobre todo, como mujeres, debemos de cuidar las cosas que decimos, sobre todo cuando estamos enojadas.
También la experiencia me dice que los hijos son los anhelos de la vida, que vienen a través de nosotras, pero que no son parte de nosotras, que no son ni nuestras piernas, ni nuestros brazos y que debemos dejar que ellos vivan sus propias experiencias, y si son susceptibles de ser castigados, pueden ser castigados por quien deban ser castigados.
Otro libro recomendado para la síndica sería El arte de amar, de Erich Fromm, por aquello de que el amor por el hijo la ciega.
No es bueno amar demasiado, ni siquiera a nuestros propios hijos. Hay que amarlos con medida. Y con medida administrar nuestras emociones. Pero, sobre todo, conocer de límites, y saber aplicarlos en todo momento.
Sus amables comentarios a: edla_2013@icloud.com

martes, 17 de marzo de 2015

Por qué fracasan los países

Camilo González

El libro escrito por Daren Acemoglu y James A. Robinson, “Por qué fracasan los países”, contiene interesantes opiniones sobre la situación política y económica relativa a muy diversas regiones del planeta, bajo una perspectiva que intenta ser crítica, aunque a mi parecer solamente llega a ser superficial.

Sus conceptos son:

a) Instituciones políticas inclusivas vs extractivas

b) Instituciones económicas inclusivas vs extractivas

Para ellos, la democracia procura bien social y así también la capacidad creativa, que llaman destructiva, de los emprendedores, o nunca entendí bien la traducción. Por contraparte, los regímenes comunistas o militares, así como los teocráticos, no proveen de instituciones a sus pueblos capaces de fomentar la tecnología, el desarrollo y creo que en algún momento mencionan algo sobre el arte.

Casi todo el libro es un thriller por lo menos entretenido en el que las balas abundan y los efectos especiales están muy bien realizados; es decir, las historias elegidas como la de Egipto o la mexicana incluso, en la que los autores describen los controles legales que el gobierno mantuvo para que la venta de Telmex a Slim se ajustara a un plan bursátil.

Son escasamente críticos, como seguramente ellos mismos se calificarían, puesto que consideran como un valor marginal, ciertamente, pero como intrínsecamente formidable y maravilloso, como un legado indiscutible de la democracia moderna americana, que aun en sus condiciones de pobreza, su clase baja tiene una mejor calidad de vida que las clases similares de África, América y el sur de Asia y China. Exceptúan a Japón, Corea del Sur, además de los EE UU y la UE en ocasiones.

De esta manera, aunque sus descripciones son certeras al asegurar que las condiciones extractivas de las instituciones políticas y económicas a lo largo de la historia del capitalismo, benefician usualmente a las redes políticas, legislativas y emprendedoras, para utilizar otros términos acordes, en su afán de concentrar riqueza, o por lo menos imponer controles monopólicos (estado-capital privado) del comercio.

Los autores se quedan cortos al hablar sobre los propios centros de la economía mundial y no hablan precisamente ni de la política expansionista de las potencias económicas y financieras, ni mucho menos su teoría hace una autocrítica de las élites financieras que dominan los grandes mercados financieros norteamericanos.

No por esto es menos recomendable su lectura. El libro nos da la oportunidad para recordar que el monopolio de la economía mundial está concentrado en los ejes financieros e industriales, pues tanto los inmobiliarios como los de las producciones primaria y terciaria, la cosecha y la tecnología, están en segundo término para la economía norteamericana.

El caso es que esas élites ahora se encuentran ante la disyuntiva de un nuevo orden mundial, y no precisamente al que hacen referencia Salvador Borrego y la ultra derecha católica y conservadora y a veces separatista en México, que tanto se parece, aprovechando la oportunidad del desahogo, a los liberales extremos y ultras como Isaac Katz. Debemos poner la mirada en el entorno mundial ya que las condiciones de nuestro comercio y de gran parte de nuestro intercambio cultural, así como de nuestro papel en el mundo -muy discutible por cierto, más ahora que se continúa desde el gobierno nacional con una estrategia de posicionamiento diplomático y mediático, sobre las bondades de unas reformas que están complicando más la ecuación.

Dirían tanto Daron como James que las instituciones políticas y económicas que perduran en nuestro país son causantes de una mala distribución de la riqueza; de marginación no sólo en #Mx sino en toda la región (del Caribe que es donde tenemos una presencia internacional). Tantos siglos de herencia colonial de algún modo predisponen a las autoridades nacionales de fin de siglo pasado , como bien podría decirse también de otras regiones del mundo, como queda claro con los ejemplos de Zimbabue, Sierra Leona o Uzbekistán.

Me parece importante resaltar que los autores asumen un papel creciente en la influencia de la riqueza, pues la producción se ha transformado y la riqueza es mayor.

De México concluyen, al igual que de Brasil y Chile “que no solamente han logrado la centralización política, sino que también han hecho avances significativos hacia un pluralismo incipiente.”

Como sobresaliente calificaría su intento de realizar un análisis internacional, y cabe resaltar que “la introducción de la independencia del Banco Central (en Argentina y Colombia, entre otros) coincidió con una gran expansión del gasto gubernamental, financiado en gran medida a través de préstamos.”

Termino con una cita muy interesante de ellos: “Es evidente que los medios de comunicación libres y las nuevas tecnologías de la comunicación solamente pueden ayudar de forma marginal, proporcionando información y coordinando las demandas y las acciones de quienes rivalizan por instituciones más inclusivas. Su ayuda se traducirá en un cambio significativo solamente cuando un segmento amplio de la sociedad se movilice y organice para afectar al cambio político y no lo haga por razones sectarias ni para tomar el control de las instituciones extractivas en unas más inclusivas. La posibilidad de que este proceso se ponga en marcha y abra la puerta a una mayor cesión de poderes, y, finalmente, a una reforma política duradera, dependerá, como hemos visto en muchos ejemplos, de la historia de las instituciones políticas y económicas, de muchas pequeñas diferencias que importan y del propio devenir circunstancial de la historia”, concluyen Daren y James.

sábado, 14 de marzo de 2015

Deep South: la penúltima

Sin tacto
Sergio González Levet

Deep South llegó esta vez muy elegante: un traje negro de buena marca, a juzgar por el corte; zapatos brillantes de limpios casi con tufo a charol, y entre ellos y el pantalón un par de calcetines divertidos, muy a la moda de colorines; la camisa blanca, impecable, y una corbata rojo encendido -tal vez Hermès y seguro de seda- anudada en un perfecto Windsor. En la cabeza lucía un sombrero Moyano de jipijapa genuino, que bien podía haber ostentado alguna vez ese noble dictador de la moda sombreril que es el eminente columnista Pompeyo Lobato Ortiz.
—Ésta será muy posiblemente la penúltima charla que tengamos —me soltó casi a quemarropa y a manera de saludo—, porque ya se nos está acabando la Litis. Y es la penúltima, porque la última será el día que uno de los dos se muera. Fíjate, los candidatos ya están decididos y la lista se completó muy bien cuando triunfó la lógica sobre el amiguismo para que Carolina Gudiño fuera la abanderada del Partido Verde en Boca del Río. Ella está mucho mejor posicionada que Sergio Pazos. Es una mujer muy disciplinada y seguro que se va a levantar con el triunfo. De lo único que me queda por hablar es de las posibilidades que tendrá el PRI para que “el primer priista” pueda alardear de un triunfo apabullante, muy necesario para que consolide su proyecto a mediano plazo.
Ya hay candidatos en el PRI y en los otros partidos, y la oposición la ha jugado muy en favor del gobernante. En muchos distritos, el PAN puso a verdaderos flanes, como en Xalapa, Córdoba, Veracruz Puerto, Tuxpan. Por su parte, la izquierda atomizó su oferta, al grado de que ninguno de sus candidatos podrá obtener una cantidad cuantiosa de votos, como también sucederá en Xalapa, con candidatos diferentes del PRD y PT, de Morena, de Convergencia… —“Ahora se llama Movimiento Ciudadano”, le dije— ése, el partido de Dante Delgado, y súmale los candidatos independientes, como Pepe Valencia, que terminará dando un susto.
El frío era glacial en el estacionamiento, con uno de los últimos frentes fríos de la temporada que nos azotaba sin misericordia con sus chiflones traicioneros y su humedad incomprensible para la temperatura de nuestros cuerpos.
—Yo creo que el gobernador Javier Duarte va a ganar 16 o 17 distritos, uno o dos más de los que se obtuvieron hace tres años. Entrañan algún peligro solamente unos cuantos distritos: en el norte, Tantoyuca (ahí el Chapito ya ha perdido mucha fuerza) y Poza Rica (los petroleros son una interrogante, por la conflictiva situación de Pemex y los precios del petróleo); en el centro, Coatepec (que puede ganar con los votos peroteños que aporte la gente de Pepe Yunes) y Xalapa Urbano (se ganaría si los malquerientes de Elízabeth se deciden a ser institucionales); Córdoba en las altas montañas (Marco Aguilar tiene que terminar de convencer a los empresarios), y en la costa, Boca del Río (donde se dará, como tú dices, la abuelita de todas las batallas electorales).
Deep South se fue alejando mientras alcancé a oír que mascullaba:
—Ummm, 16 o 17 distritos para el PRI-Partido Verde... no está nada mal…
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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Y sigue Santander

Sin tacto
Sergio González Levet

He llegado a la conclusión de que hay dos cosas que son irremediables en la vida: 
1. La muerte.
2. Las llamadas del banco Santander a tu casa, en las que te “invitan” a que contrates una tarjeta de crédito con esa empresa española.
Lo de la muerte es tan inevitable, que no me queda más que colegir que son fregaderas que sea así. Pero no se puede hacer otra cosa, y la única respuesta posible ante tan apabulladora verdad, es resignarse y tratar de no pensar mucho en ello, para no echarse a perder la poca vida que nos fue dado tener.
Pero en lo segundo siempre queda la esperanza de que haciendo algo se podrá evitar esa molestia perenne que nos echa a perder el sueño, si es muy temprana; la ducha -o alguna otra actividad sanitaria-, si es temprana a secas; el desayuno, si es poco después, y la paciencia, a cualquier hora del día o la noche.
––Buenos días… ¿se encuentra la señorita Fulana de Tal? Hola, le deseo que tenga un día excelente [que nos acaba de echar a perder con su llamada]. Le habla su servidor Juanito de los Palotes [urbanidad artificial] para ofrecerle una oportunidad única [empieza la labor de convencimiento], con la que podrá hacer todas las compras que quiera [apelación al consumismo salvaje], con toda comodidad y solamente firmando [y que te embroques con nosotros para siempre]. Tenemos un paquete diseñado especialmente para usted [fin del timo].
A las primeras veinte llamadas, uno contesta más o menos decentemente, y con cierta resignación. De la 20 a la 40, empieza a surgir cierta desesperación. De la 40 a la 60, la exasperación al contestar es evidente. De la 60 a la 80, sólo tenemos insultos por respuesta. De la 80 a la 100 se pueden seguir dos vertientes: la primera es buscar alguna instancia oficial en donde demandar a los abusivos; la segunda, muy peligrosa, consiste en regresar a la resignación y condenarnos a contestar para siempre: “No gracias, no me interesa”.
Para la alternativa de denunciar oficialmente la intromisión del banco Santander a nuestra privacidad, lo primero es buscar dónde resulta más conveniente. San Google indica que lo mejor es hacerlo ante la Condusef (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros).
Ahí contestan siempre personas muy amables (igual de amables que los telefonistas de Santander, caray), que te dicen con la mayor cortesía del mundo que no es mucho lo que pueden hacer.
Bueno… te lo dicen sin decírtelo, porque en principio y para alimentar tu esperanza, te piden que levantes ante ellos la denuncia, que registres tus datos personales. De ahí te dan un número de folio, para que lo uses en adelante.
Y viene lo bueno. La amabilísima voz te explica que tu denuncia empezará a surtir efecto a partir: ¡del 31 de enero de 2015!
De ahí sólo queda colgar frustrado, y esperar a que pasen los días y las miles de llamadas santanderinas que recibirás durante los próximos 59 días… o para siempre.

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lunes, 25 de agosto de 2014

Equidad/Igualdad

Catarsis
Elsa de León A.

Desde hace muchos años y desde muchas instancias, en el mundo y en México se lucha contra la desigualdad.
El primer y gran ejemplo que me viene a la mente es la lucha que durante años sostuvo Nelson Mandela, quien estuvo 28 años encarcelado por el régimen que impulsaba el Apartheid, la segregación racial en Sudáfrica. Muchos conocemos la hazaña de Madiba, que peleó en contra de la supremacía de la raza blanca sobre las personas de color. Esa situación era por demás aberrante y el derecho internacional lo catalogó como un crimen de lesa humanidad. La historia la sabemos.
Otro caso de diferente índole pero raíces iguales, de lucha por la igualdad de derechos humanos, fue por el que se sacrificaron y siguen trabajando miles de mujeres en el mundo, para lograr la emancipación de la mujer, la liberación femenina o la liberación de la mujer.
Esa lucha se refiere al proceso histórico para “lograr” y en algunos casos conseguir la igualdad legal, política, profesional, social, familiar y personal, que tradicionalmente se había negado a las mujeres. Han de saber, estimadas lectoras y lectores, que hubo un momento de la historia en que se debatía para definir si la mujer debía ser considerada humana o no.
De ahí se desprende una terminología discriminadora. La doctora Irma Aguirre, Subdirectora de Cambio Cultural en el Instituto Nacional de las Mujeres comenta, por ejemplo, que “fémina” parece que quiere decir de “fe mínima” y se duele de que está mal usado en la actualidad, porque denosta, minimiza y vulnera a la mujer.
Todo esto se los platico porque fui invitada al taller “Medios de comunicación: El medio para avanzar en la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres”, que organizó el Gobierno del Estado de Veracruz, a través de la Secretaría de Gobierno. La encargada de organizar el evento fue la maestra Mónica Mendoza, enlace de comunicación social de esa dependencia.
Yo quise asistir porque el tema de la equidad de género me parece muy interesante y hasta cierto punto desconocido, pues siempre lo había relacionado con la violencia hacia las mujeres, pero incluye muchas más acciones.
Para mi sorpresa, la equidad se ha convertido en una tesis que no debemos dejar pasar desapercibida, porque ha variado en muchos contextos.
Por ello asistí y comparto con ustedes mi experiencia en esa mañana.
Resulta que el lenguaje y las palabras, y quien las emite tienen una gran responsabilidad. Los comunicadores o periodistas, por desconocimiento, a veces las emplean de manera equivocada, en particular cuando se trata de hablar de equidad o igualdad de género o con enfoque de género.
Hay palabras que pueden ser mal utilizadas, como la que mencioné anteriormente, “féminas”, que a mí en lo personal nunca me ha gustado porque se me figura que aglutina a un grupo de mujeres de manera peyorativa. Sin temor a que alguien se moleste, diré que no me gusta.
Pero el punto es que afortunadamente la equidad ha devenido en seguir trabajando en el contexto de que se vuelva igualdad. “Equidad” es un término que tiene que ver más con equilibrio, e “igualdad” tiene que ver más con que los derechos y los tratos sean iguales tanto para hombres como para mujeres o cualquier grupo de personas.
El taller tuvo el objetivo general de avanzar en el cumplimiento del Objetivo Transversal 1: “Alcanzar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres y propiciar un cambio cultural respetuoso de los derechos de las mujeres”.
Los medios de comunicación son muy importantes porque transmiten los mensajes, y esos mensajes son hechos por hombres y mujeres con una formación o deformación educativa, cultural, informativa, o de cierta preferencia.
Se sigue luchando sobre la carga cultural y genética que muchos traemos a cuestas en la sociedad y debemos desterrar cualquier palabra o escrito que denoste a una mujer, a un hombre o a una persona con otra preferencia sexual, todos somos humanos.
La bienvenida estuvo a cargo de la licenciada Luis del Carmen Freinet Aguilera. Los temas de perspectiva de género e igualdad, Marco Legal para las Políticas Públicas y Medios de Comunicación y Lenguaje Incluyente, no sexista, estuvieron a cargo de la doctora Irma Aguirre, Subdirectora de Cambio Cultural del Inmujeres.
Los Mecanismos de Protección de Derechos Humanos de las Mujeres estuvo a cargo del licenciado Pablo Navarrete Gutiérrez, Coordinador de Asuntos Jurídicos del Inmujeres. La comunicación social: Plataforma para el posicionamiento de las políticas de igualdad fue desarrollado por la licenciada María Eugenia Dávila García, Directora General de Comunicación Social del Inmujeres, quien hizo el cierre del evento.
La clausura la realizó el Coordinador de Asesores de la Secretaría de Gobierno, licenciado José Alfredo Palma González.
Muy interesante resultó este taller y espero que nos sirva para seguir instruyéndonos y ponernos al tanto de que todos somos hombres y mujeres, y que todos tenemos derechos y obligaciones y sobre todo, nos debemos respeto e igualdad.

Sus amables comentarios a: edla_2013@icloud.com

Elegía para Guillermo

Sin tacto
Sergio González Levet

No sé qué decirle a nuestros estimados amigos Martha Pozos y Manuel Rosete, a sus queridos hijos Manuel y Gerónimo, a una pequeña de diez, once años que se preguntará en adelante por qué el mundo es así. No sé qué expresar en este momento de tanto dolor por la pérdida de un hombre de bien, de Guillermo Pozos Rivera.
No sé qué redactar, y por eso recurro a Miguel Hernández, ese enorme poeta que nos enseñó a decir el dolor. Por eso hoy sólo les comparto la Elegía de don Miguel, y dejo que ella les diga lo que hoy yo no sé cómo:

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

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lunes, 11 de agosto de 2014

Un paseo por el cine

Catarsis
Elsa de León A.

El jueves pasado fuimos mi esposo y yo al cine. Es una actividad que realizamos muy frecuentemente, ya que a los dos nos gusta mucho.
Cada uno hizo lo propio. Él hizo fila para comprar los boletos y yo para comprar las palomitas.
No cabe duda que la vida es aprendizaje, desde que se nace hasta que se muere.
Finalmente nos juntamos en el área de los chiles, popotes, servilletas, etc.
Alrededor de esa isla estaban dos criaturas corriendo como caballitos desbocados; dos niños como de diez años.
Nos daban vueltas y vueltas, mientras esperábamos el turno para tomar un popote y unas servilletas.
No falta nunca el avilón, y una mujer de mediana edad, vestida como de chef, se adelantó a nosotros y, la verdad, yo me molesté. Aquí la gente, aunque presume de mucha educación, no tiene ni la cultura de hacer filas y esperar su turno, ni la de respetar el uno por uno en las calles. Tampoco tiene la cultura de darle prioridad al peatón, como lo marca la Ley de Tránsito.
Resulta que estaba yo en la molestia, comentándole a mi esposo qué poco respeta la gente el turno cuando pasa un niño de  los que estaban corriendo y atropella a mi marido, tirándole la mitad de las palomas.
Mi esposo lo reprende, diciéndole que tuviera cuidado y que ese no era el lugar para andar corriendo.
Tocó nuestro turno, tomamos nuestro popote, nuestra servilleta y nos encaminamos a entrar a la sala que nos correspondía.
De repente, ya casi en la entrada de la sala, nos aborda un tipo de mediana edad con un chiquillo señalando a mi marido y diciendo“Sí, ése fue”. Toca el sujeto a mi marido por el hombro y le dice el sujeto: “¿Le debe algo mi hijo?”Mi marido y yo desconcertados le dijimos que no, y el tipo se soltó con una sarta de improperios amenazando a mi esposo y diciéndole que tuviera cuidado, señalándolo con el dedo índice y acusándolo, amenazador, como diciendo: te tengo que encontrar en otro lado.
Yo pensé cuando nos volteamos y no le hicimos caso al sujeto, en decir, sí nos debe algo, fíjate, sabes que nos debe tu hijo: respeto.
Lo único que alcanzamos a decirle era que educara a su hijo, que no andaba en el potrero y que no anduviera corriendo.
Este hecho me obliga a reflexionar varias cosas:
Una, el alcance que tuvo el chavito de ir a decirle al papá que se le había llamado la atención, pero no dijo lo que había hecho.
Dos, el niño parecía disfrutar cómo el papá discutía defendiéndolo. Se ve que lo hace frecuentemente.
Y tres, la violencia que demostró el papá al reclamar que a su vástago se le había llamado la atención; una carga emocional exagerada que, obvio, me hace pensar: ha de traer mucha carga arriba.
El hijo escuchó todos los insultos que el papá nos hizo. Y lo que el papá de ese niño no pensó es que educamos siempre, en todo momento. A cada instante, aprendemos y desaprendemos. A ese niño lo veo, en un futuro no muy lejano, como un inútil más, mal educado, violento, que va a engrosar las filas de este hermoso país.
Y de la película, mejor ni les cuento: buenísima  recomendable.

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