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miércoles, 8 de junio de 2016

El diarismo mágico

Crónicas urgentes
Claudia Constantino

Acaso una de las profesiones más controvertidas que existen sea el periodismo. Bien porque son muchas las profesiones que desembocan en esta labor, por los extraños caminos que muchos de sus practicantes recorren antes de volverse periodistas (RAE: “Persona profesionalmente dedicada en un periódico o medio audiovisual a tareas de información o de creación de opinión”.), bien porque la ética es un recurso indispensable para su ejercicio.
En México y en Veracruz, el ejercicio periodístico ha pasado muy malos ratos en el pasado reciente. El manual de estilo ha sido cambiado por la inmediatez. Se pondera subir a la red la noticia, antes que la estética o correcta forma de las notas periodísticas, o incluso la veracidad de los contenidos. Los atentados estéticos que se cometen a diario están plenamente justificados por la exclusiva o la celeridad con que se da a conocer un hecho que es noticia.
La relación con el poder, también pone en serios aprietos al periodismo veracruzano.  El poder económico que ejercen los actores políticos tiene efectos directos en los contenidos de los medios de comunicación. Y así, se volvió más importante el boletín de prensa que el compromiso de informar.
Para los profesionales del periodismo es cada vez más complicado destacarse por su búsqueda de la verdad o la exposición de temas de interés público. Los reporteros muchas veces son censurados por sus propios medios a razón de “mantener la línea editorial”.  Hacer reportajes se ha convertido en algo arcaico pues el gran público ya no lee artículos extensos. Hoy se premia la capacidad de síntesis que ha devenido elipsis pura.
Son muy pocos los medios que conservan esa mística que premia la buena crónica, la entrevista inteligente, el reportaje de fondo, la investigación oportuna. Los premios de periodismo son más un asunto político que real reconocimiento a una labor destacada.  Pocos son los periodistas que pueden vivir dignamente del pago de su trabajo.  Los sueldos que ofrecen los medios de comunicación están muy por debajo de otras profesiones. Los esfuerzos por dignificar la profesión son vanos, aislados e insuficientes.
Y por si fuera poco, lo que muestra este escenario, los vicios en la relación entre el periodismo y el círculo del poder, ha enfrentado al gremio como nunca. Aquel código elevado al nivel de fraternidad de “perro no come perro” cayó en desuso. Hoy los periodistas se atacan públicamente, se descalifican, se insultan, al más puro estilo de los políticos, sin mejores argumentos que el denuesto.
Otra cosa le hubiese aprendido el gremio periodístico a la clase política que tanto los manosea: inteligencia y unidad, por ejemplo. Pero tampoco sorprende que en este diarismo mágico en el que se desempeña la labor periodística, donde cada día todo puede suceder, donde se puede acabar narrando lo más extraño e inimaginable; los periodistas sucumban a la pasión desbordada, a las manifestaciones más profusas de pasión y hasta frustración. A menudo, lo que hay para contarle al gran público no es grato.
Ya lo decía Gabriel García Márquez cuando lo señalaban como periodista: “es el mejor oficio del mundo”, y advertía “aunque se sufra como perro”.  Y por eso debe de ser que tantos quieran ejercerlo, otros defenderlo y, los menos, dignificarlo.  Muchos son los trabajos que pasan estos últimos para lograrlo, vaya para ellos reconocimiento y aplausos.
El gran público, los lectores, siempre sabrán reconocer a un buen periodista cuando lo leen, lo escuchan o lo ven por algún medio electrónico. Ese es y seguirá siendo el único hilo conductor que engarce a hombres y mujeres dispuestos a rescatar ese buen periodismo que siempre ha existido y que se abre paso en medio de la dificultad y la vocación corruptora del poder y los intereses.
En el día de la libertad de expresión, sirva para algo decir que los lectores siguen ahí y que los más inteligentes siguen ávidos de buenas historias, de crónicas diferentes, de noticias que bordeen el boletín, de investigaciones que develen verdades necesarias. Larga vida al buen periodismo y que en su transformación nunca pierda su esencia: “iluminar la realidad; a la verdad”, como dice Carl Bernstein, el veterano periodista estadounidense que develó al lado de Bob Woodward el escándalo Watergate.

Cualquier comentario para esta columna que reconoce a los buenos periodistas a:
Aerodita_constantino@hotmail.es
Twitter: @aerodita

jueves, 28 de abril de 2016

Otro debate sin debate

Crónicas urgentes 
Claudia Constantino 

Una vez más, un medio de comunicación organizó un debate entre los candidatos a la gubernatura de dos años; esta vez,  el Grupo Pazos  hizo la invitación, a la que todos respondieron con su asistencia. Una vez más, la cita no tuvo nada de debate: ni formato ni dinámica que nos permita catalogarlo como tal.  Lo que destaca es sin duda un Miguel Ángel Yunes Linares menos confiado, minado en su seguridad, probablemente a causa de la  lluvia de señalamientos en su contra difundidos por medios nacionales e internacionales.
El candidato de la coalición PAN-PRD no contestó a ninguno de los cuestionamientos que le hicieron casi todos sus adversarios políticos, en sus respectivas intervenciones. Se limitó a denunciar una campaña de lodo en su contra, y fue hasta después de concluido este ejercicio democrático cuando, en buen número de entrevistas e intervenciones buscadas por él, trató de recomponer su postura. Al parecer, demasiado tarde.
Como ya viene siendo habitual, el candidato de Movimiento Ciudadano, Armando Méndez de la Luz, fue el más atinado al mencionar temas torales en la agenda del estado y posibles soluciones a los problemas más apremiantes en materia de seguridad y desarrollo económico, que fueron ejes centrales del llamado debate. Sin duda, la estatura de su discurso, su conocimiento del estado y su oficio político se vienen poniendo de manifiesto en cada ocasión que se presenta en un foro importante.
La candidata Alba Leonila Méndez Herrera fue la única en señalar que aquéllo era todo menos un debate, e insistir en que ella iba a eso. Acorraló en repetidas ocasiones a Miguel Ángel Yunes con preguntas incómodas.  Por su parte, el candidato de Encuentro Social, Víctor Alejandro Vázquez Cuevas, aportó datos para tomar en cuenta, como la militancia del candidato del PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes, durante treinta y cinco años, en el PRI, al que ahora crítica ferozmente, o sus pactos con el gobernado Javier Duarte para que, según su dicho, Josefina Vázquez Mota no ganara en Veracruz.
El candidato del PRI, Héctor Yunes Landa —más la chiquillada— no tuvo que ocuparse mucho de su natural contrincante y primo hermano, Miguel Ángel Yunes, pues casi todos los demás candidatos llevaban listo el parque en su contra. Seguramente llevaban todos en mente que, luego de las reiteradas apariciones en medios nacionales e internacionales, insistiendo en la riqueza amasada por el candidato del PAN-PRD, era buen momento para poner al descubierto todas sus debilidades.
Por su parte, el candidato de Morena, Cuitláhuac García, fue el único que trastabilló, cambio unas palabras por otras y resumió el complejo problema de la delincuencia en “resolviendo el asunto de la pobreza, acabaremos con ella”, y se comprometió a crear empleos para hacerlo posible. Pidió que no prometieran tanto y que recordaran que la gubernatura que persiguen es de sólo dos años. Se ve que se le hace poco.
Por último, el candidato independiente Juan Bueno Torio, con el que me he disculpado por un terrible error en que lo confundí con Buganza al aire en la radio (vaya lapsus) dijo a Yunes Linares que, “si Manuel Gómez Morín viviera, se volvería a morir al ver a este expriista como candidato del PAN”.  Además de señalarle que “debes aclarar todos esos señalamientos, porque esta puesto en duda muy severamente el origen de tu patrimonio”. Hizo un llamado, en entrevistas posteriores, a exigir que Yunes Linares se abra a la transparencia.
En suma, un debate más sin debate. Un episodio más de acusaciones serias y posicionamiento de dudas razonables, para inquietud del electorado, en el que crece la percepción de que “tratándose de políticos, todos son iguales”.  El reto será entonces, de cara al 5 de junio, escudriñar más hasta dar con la opción que más convenga a Veracruz. Nada fácil. Una gran responsabilidad por cumplir.

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Aerodita_contantino@hotmail.es
Twitter: @aerodita

domingo, 16 de agosto de 2015

La cultura no es negocio

Crónicas Urgentes
Claudia Constantino

Hace año y medio comenzó a fraguarse un proyecto cultural alternativo que lleva por nombre Bar de Poesía. Con el nombre se pretendía divulgar el concepto, por principio, que emulara a uno de esos bares de poesía madrileños, donde los parroquianos leen sus versos o poemas favoritos al micrófono, en un escenario.  Pero en Xalapa pocos sabían de estos sitios, así que dicho nombre sólo trajo confusión.
Ubicado en la planta alta de una hermosa y muy vieja casona típica xalapeña, en el corazón del barrio de Techacapán, el mismo donde vivía Camerina Rabasa, la protagonista de la magistral novela corta de Sergio Galindo, Polvos de Arroz; el Bar de Poesía le parecía a algunos transeúntes una tradicional cantina mexicana, a otros, un sitio de los que tienen muchachas, y a otros más un remedo de antro.
Algunas madres espantadas por el nombre no dejaban ir a sus hijos menores de edad; los aficionados al futbol no encontraban las grandes pantallas para mirar los partidos importantes, de modo que se iban decepcionados; los asiduos a la bebida no se hallaban cómodos para ponerse a beber entre amantes de la literatura y lectores de poesía.
El nombre se convertía rápidamente en condena. Pero uno a uno, fueron llegando los poetas: Maliyel Beverido, Irving Ramírez, María Rivera, Miguel Molina, Jorge Arturo Rodríguez, Roberto Cuevas y hasta el gran Efraín Bartolomé. Atraídos, ellos sí, además de por el nombre, por la convocatoria poderosa de la poesía. Así se apersonaron para compartir sus creaciones y para bautizarlo como santuario poético.
En dieciocho meses, se han presentado en este espacio libros, poetas, músicos, pintores, fotógrafos, cuentacuentos, maestros de literatura, clubes de lectura y, desde luego, muchos lectores de poesía. Pero la cultura no es negocio y ahí no se cobra un solo centavo a los artistas, ni a nadie, por usar el espacio. Debido a los magros ingresos de los artistas, sería injusto mermarlos aún más con alguna comisión. El espacio se sostiene de los consumos de los parroquianos pero, paradójicamente, el poder adquisitivo del público ávido de arte es bajo. Se trata casi siempre de jóvenes universitarios, maestros, trabajadores con ingresos modestos o amas de casa. Además el aforo no es tan grande.
Por esa razón este esfuerzo se ha vuelto múltiple y diverso; para sostener el espacio se ofrecen servicios de coffe break y brindis a domicilio o en las propias instalaciones; se cuenta con una página de internet dedicada a la cultura, de nombre www.Culturesencia.com, pero con todo no alcanza, porque casi nadie está interesado en invertir en la cultura, ni en proyectos de este tipo. Lo que empeora por la situación económica que ha llevado a la quiebra a un buen número de negocios de todos los giros. Y no porque esta apuesta sea en favor de la cultura es vista y tratada distinto a cualquier otro giro comercial, sin mayores consideraciones.
Recientemente, en el empeño de no desaparecer, se hizo un llamado comunitario al presidente municipal de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez, quien respondió, por suerte, comprometiéndose a apoyarlo y hacerlo sede alterna de las muchas actividades que el municipio organiza en su área cultural. Los artistas, creadores y, sobre todo, los poetas consideran que no se trata de un beneficio particular, sino colectivo. Recordaron que en los muchos años que llevan como exponentes del arte, han comprobado que la cultura no es negocio y que, cuando alguien abre un espacio así, lo hace por absoluta vocación y convicción del bienestar común.
La comunidad xalapeña ha sido generosa al decidir que este espacio siga. Algunos apoyarán compartiendo su arte sobre el escenario, otros colgándolo en sus paredes, otros yendo a consumir, unos más recomendando el sitio y difundiendo su nobleza. El Bar de Poesía no es más de una familia o de una persona; es de una ciudad: es de Xalapa. Y entre todos le han dado vida.

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lunes, 23 de febrero de 2015

No todos somos Iñárritu

Claudia Constantino
Crónicas Urgentes

Es lunes, unas horas después de que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, otorgara a Birdman, la película del mexicano Alejandro González Iñárritu, el Oscar a mejor director, mejor película y mejor guión; pero nada de esto cambia la realidad nacional.

No es verdad la viral consigna de las redes que reza: "Todo México es Iñárritu"; no se generaliza el talento; no hay un trato igualitario para nuestros migrantes en   EU; no se detienen los actos anticipados de campaña de las elecciones intermedias por venir; no para el saqueo; ni las privatizaciones a ojos vistos.

No por este sólo hecho hay más apoyo a los creadores, ni más becas para los artistas o una cultura más extendida entre los mexicanos; no despertamos leyendo como hábito; ni nos volvimos autocríticos y disciplinados.

El camino de Alejandro González Iñárritu fue largo y sinuoso. Hijo de una familia llena de carencias, tuvo que embarcarse en un navío de la marina mercante para poder salir del país por primera vez, huyendo de la miseria económica, pero mucho más de la intelectual. La primera ciudad fuera de México que conoció fue Barcelona, que más tarde sería el escenario para sus películas.

No gozó jamás de apoyo gubernamental alguno. Como "sueño guajiro" imaginé que una vez terminada la ceremonia del Oscar, y tras su pronunciamiento en que deseaba a sus compatriotas: "ojalá un día tengamos el gobierno que merecemos"; se adelantaría a decir: "si llama el presidente para felicitarme, díganle que estoy en el baño y que no puedo tomar su llamada". Habría sido en estricta justicia, en solidaridad con "sus compatriotas" y en defensa propia. 

Cuando le entrevisté en Xalapa aquel 25 de abril del año pasado, en ocasión de su participación en la Cátedra Carlos Fuentes, de la Universidad Veracruzana, me dijo convencido "Birdman estará lista a finales del año y no se qué pasará con ella porque si uno hiciera las cosas pensando en el resultado o en los premios, estaríamos perdidos".

En esta ciudad, donde dijo se encuentra su museo favorito del mundo, al hablar del talento lanzó "sé bien y se lo digo siempre a los jóvenes que la madera flota, que al talento le salen piernas y brazos y se abre paso".

Hoy no todos en México somos Iñárritu, en realidad no nos parecemos, no tenemos su tesón; su talento o sus logros. Que al gobierno no se le olvide eso, porque su actitud hacia él, al menos en la ceremonia de premiación del Oscar, fue de reprobación. ¿Porqué si no, dedicaría el galardón a sus compatriotas y pondría de manifiesto su solidaridad con ellos?

Porque son días duros, difíciles y aunque las historias de éxito nos emocionan a todos; (son tan pocas y tan lejanas para la mayoría) que NO, hoy no todos en México somos Iñárritu; eso quisiéramos, pero no hay modo.

Cualquier comentario para esta columna que aplaude de pie al hombre pájaro a:
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