sábado, 14 de marzo de 2015

¿Qué política hacer cuando se acaba el dinero?

HORA LIBRE
Álvaro Belin Andrade

Ayer, el alcalde de Nogales, Sonora, Ramón Guzmán Muñoz, destituyó al secretario del ayuntamiento, Gerardo Rubio Romero, para que enfrente la denuncia presentada por el Partido Acción Nacional ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), luego de que en redes sociales se hiciera público un audio donde este ofrece dos maletas “llenas de dinero” a la candidata priista al gobierno estatal, Claudia Pavlovich Arellano.
Muy difícilmente habrá una acción penal contra los involucrados, cuando en un audio cuya legal procedencia se desconoce alguien promete algo sin que se compruebe que la acción se llevó a cabo, sin embargo, ilustra a la perfección lo que siempre ha sucedido en la política mexicana pero que parece que cada día se vuelve más cotidiano y abominable.
En Veracruz, esta práctica se ha llevado a cabo con extremada frecuencia. Las leyendas urbanas sobre el uso de enormes cantidades de dinero en efectivo, siempre transportadas en maletas, se han convertido en pasajes dignos de novelas de espionaje. 
Como hace poco reconoció el exprocurador Reynaldo Escobar en el programa Polaca a la Veracruzana, durante el sexenio de Fidel Herrera Beltrán se acuñó la frase aquella de que “todo lo que se puede comprar sale barato” y, con ello, se privilegió el uso de recursos públicos para ganar adversarios por sobre las posibilidades de la ciencia política, de la negociación, del acuerdo y la capacidad para invocar consensos. Se llegó a identificar al actual candidato a la diputación federal por Acayucan, Érick Lagos Hernández, como el señor de las maletas. Pero no fue el único.
Siendo tesorero de la Sefiplan, Vicente Benítez González (actual Oficial Mayor de la Secretaría de Educación), tuvo que renunciar el 30 de enero de 2012 cuando, en plena campaña presidencial, policías federales aseguraron en el aeropuerto de Toluca 25 millones de pesos en efectivo que eran transportados en una maleta y una mochila en un avión del Gobierno de Veracruz, y que quedaron a disposición del Ministerio Público Federal.
Quien era titular de la Sefiplan, el ahora exquisito secretario de la SIOP Tomás Ruiz González, tuvo que salir de inmediato al paso argumentando que tal suma se llevaba para el pago de diversos eventos a realizarse en las fiestas de la Candelaria en Tlacotalpan, el Carnaval de Veracruz y la Cumbre Tajín. Incluso, precisó las cantidades para gastos de cada una de las festividades en materia de contratación de artistas, montaje de escenarios y producción de materiales de promoción: dos millones para la Candelaria, 15 millones para el Carnaval y ocho millones para la Cumbre Tajín.
Con la tradición de un gobierno que pagaba a destiempo, es posible que tuvieran que hacer una excepción (pagar de inmediato) ante la inminencia de los eventos y la negativa de los proveedores de someterse a un trámite engorroso y duradero. 
Pero, ¿por qué en efectivo, por qué no se hicieron las transferencias debidas como lo marcan las normas, por qué no se imprimieron cheques nominativos o de caja? La sospecha más fuerte, en un momento en que terminaba un gobierno panista, es que todo ese dinero en efectivo estaba destinado a la campaña del candidato priista Enrique Peña Nieto y que, por eso, el vuelo desde Xalapa tuvo como destino la capital mexiquense.
Durante todo el sexenio de Fidel Herrera y en lo que va del presente, la leyenda señala el ir y venir de maletas llenas de dinero para la compra de votos, el desistimiento de adversarios poderosos, el pago de favores políticos.
Pero muchos coinciden en que, en este momento de grave situación financiera, que se agrava con la pegajosa vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación, de funcionarios del gobierno federal e, incluso, de líderes políticos del propio partido en el poder, como el caso del senador José Francisco Yunes Zorrilla, el destino de recursos públicos a la actividad electoral de la contienda por escaños en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, encontrará mayores dificultades para realizarse.
Una dificultad, por desgracia, que no evitará tan deleznable práctica.

El insatisfecho Jesús Murillo Karam

Lechero y canillas de por medio, Jesús Murillo Karam se notaba relajado, aunque adusto. Flanqueado por el gobernador Javier Duarte de Ochoa y el nuevo secretario de Infraestructura y Obras Públicas, Tomás Ruiz González, su mirada se perdía en el bullicio de las charlas y de las cucharillas chocando contra los vasos de cristal, pidiendo la carga de leche en el concentrado de café que ya despdía su inolvidable aroma.
En la calma de su nuevo encargo como titular de la Sedatu, el hidalguense todavía se notaba cansado, agobiado, displicente, lo que no le impidió dialogar con los reporteros y soportar estoicamente la enceguecedora metralla de flashazos con que le prodigaron los fotógrafos de prensa.
Se vio que solo cumplía un ritual. Enfundado en una guayabera blanca, el exprocurador general de la República se acodó en una mesa del café de La Parroquia, donde desayunó lo que es común (acaso unos huevos tirados), para luego acudir a la apertura de la Cumbre Iberoamericana de Municipios. 
Aunque relajado, se le notaba alerta, esperaba las preguntas sobre su paso por la PGR, los desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa en Guerrero, la masacre de Tlatlaya en el Edomex y la impunidad que campea en todos los rumbos del país. Y las evadió. 
Accedió a la entrevista con la condición de que solo se le preguntara sobre sus incipientes tareas en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, y los reporteros bordearon el tema pero ya no insistieron. Poca importancia política podía tener que el exprocurador hablara de su nuevo encargo.
¿Seguirá cansado? Reconoció que lo estuvo y que cuando siente la fatiga lo dice porque no le gusta posar u ocultar. Lo que ahora siente es tranquilidad: “Ando muy tranquilo, pero nunca en toda mi vida he terminado satisfecho de un trabajo, siempre siento que algo faltó”.
Y vaya si faltaron muchas cosas en su paso por la PGR, pero no lo quiso invocar. Cuando le preguntaron los periodistas sobre la PGR, bromeó. “Me suena”, dijo, como si en su cansada memoria apenas quedara una lejanísima flama que le despertara una cierta duda. Y cortó la entrevista. No hubo más. Ni siquiera dio tiempo para preguntas sobre la Sedatu. 
Por lo demás, ¿a quién le interesa su cansino tránsito por esa dependencia, una especie de Archipiélago Gulag, de obligado exilio, tras su desastrosa gestión en materia de procuración de justicia?
El integrante del antaño poderoso grupo Hidalgo en la administración del presidente Enrique Peña Nieto (liderado por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong) se dirigió con Duarte y Tomás Ruiz al World Trade Center de Boca del Río. 
Luego regresó a sus cómodas oficinas en el DF, donde reina el cinismo y el olvido.

Comentarios:
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Deep South: la penúltima

Sin tacto
Sergio González Levet

Deep South llegó esta vez muy elegante: un traje negro de buena marca, a juzgar por el corte; zapatos brillantes de limpios casi con tufo a charol, y entre ellos y el pantalón un par de calcetines divertidos, muy a la moda de colorines; la camisa blanca, impecable, y una corbata rojo encendido -tal vez Hermès y seguro de seda- anudada en un perfecto Windsor. En la cabeza lucía un sombrero Moyano de jipijapa genuino, que bien podía haber ostentado alguna vez ese noble dictador de la moda sombreril que es el eminente columnista Pompeyo Lobato Ortiz.
—Ésta será muy posiblemente la penúltima charla que tengamos —me soltó casi a quemarropa y a manera de saludo—, porque ya se nos está acabando la Litis. Y es la penúltima, porque la última será el día que uno de los dos se muera. Fíjate, los candidatos ya están decididos y la lista se completó muy bien cuando triunfó la lógica sobre el amiguismo para que Carolina Gudiño fuera la abanderada del Partido Verde en Boca del Río. Ella está mucho mejor posicionada que Sergio Pazos. Es una mujer muy disciplinada y seguro que se va a levantar con el triunfo. De lo único que me queda por hablar es de las posibilidades que tendrá el PRI para que “el primer priista” pueda alardear de un triunfo apabullante, muy necesario para que consolide su proyecto a mediano plazo.
Ya hay candidatos en el PRI y en los otros partidos, y la oposición la ha jugado muy en favor del gobernante. En muchos distritos, el PAN puso a verdaderos flanes, como en Xalapa, Córdoba, Veracruz Puerto, Tuxpan. Por su parte, la izquierda atomizó su oferta, al grado de que ninguno de sus candidatos podrá obtener una cantidad cuantiosa de votos, como también sucederá en Xalapa, con candidatos diferentes del PRD y PT, de Morena, de Convergencia… —“Ahora se llama Movimiento Ciudadano”, le dije— ése, el partido de Dante Delgado, y súmale los candidatos independientes, como Pepe Valencia, que terminará dando un susto.
El frío era glacial en el estacionamiento, con uno de los últimos frentes fríos de la temporada que nos azotaba sin misericordia con sus chiflones traicioneros y su humedad incomprensible para la temperatura de nuestros cuerpos.
—Yo creo que el gobernador Javier Duarte va a ganar 16 o 17 distritos, uno o dos más de los que se obtuvieron hace tres años. Entrañan algún peligro solamente unos cuantos distritos: en el norte, Tantoyuca (ahí el Chapito ya ha perdido mucha fuerza) y Poza Rica (los petroleros son una interrogante, por la conflictiva situación de Pemex y los precios del petróleo); en el centro, Coatepec (que puede ganar con los votos peroteños que aporte la gente de Pepe Yunes) y Xalapa Urbano (se ganaría si los malquerientes de Elízabeth se deciden a ser institucionales); Córdoba en las altas montañas (Marco Aguilar tiene que terminar de convencer a los empresarios), y en la costa, Boca del Río (donde se dará, como tú dices, la abuelita de todas las batallas electorales).
Deep South se fue alejando mientras alcancé a oír que mascullaba:
—Ummm, 16 o 17 distritos para el PRI-Partido Verde... no está nada mal…
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