jueves, 19 de marzo de 2015

La prensa veracruzana se volvió crítica

Línea Caliente
Edgar Hernández
Premio Nacional de Periodismo

Que se tenga memoria en la historia de Veracruz, no se había observado el fenómeno de una prensa tan crítica, tan analítica, tan de denuncia pública como la que hoy se registra en estas tierras ribereñas.
Salvo dos que tres, los medios de comunicación en lo general, prensa, radio, televisión y redes están viviendo una verdadera metamorfosis, una revolución en su libertad de expresión.
La autocensura la echaron al bote de la basura tras la pérdida de convenios y apoyos en efectivo y la reseña de los hechos públicos, denuncias ciudadanas, revelaciones de un mal gobierno producto de políticas públicas desacertadas y sensibles desvíos de recursos financieros, alcanza momentos estelares que ya mismo se traducen en sus tirajes.
Las notas informativas, las fotografías, los cartones, las columnas políticas y artículos de fondo hoy se muestran en un tono más apegado a la realidad que vive el gobierno Veracruz tan acostumbrado a la lisonja y el boletinazo.
Y lo que son las cosas.
Esta génesis se da en automático tras la debacle financiera que tiene en quiebra técnica al gobierno que encabeza el señor Javier Duarte. Se sucede tras la luna de miel de los Juegos Centroamericanos y la Cumbre de Jefes de Estado. 
Es cuando se registra el punto de quiebre.
A la crisis financiera y las revelaciones de la Auditoria Superior de la Federación por daño patrimonial multimillonario, se sumó la fractura política del partido en el poder, caldos de cultivo para la expresión ciudadana manifiesta en los medios.
Veracruz tras descubrirse que las arcas estaban vacías, saqueadas, entró en una real atonía. El campo paralizado, al igual que la industria de la construcción y el desarrollo en lo general. 
Tras el endeudamiento público que tiene postrados a los empresarios de este ramo por un monto de 26 mil millones de pesos no se arriesga un centavo. El comercio organizado solo especula. No da un paso y la burocracia está aterrada con el fantasma de despidos masivos en puerta.
La misma televisora oficial hoy se muestra de cara a su audiencia más informativa, da eco a las expresiones ciudadanas y a los sectores de opinión y participación.
Radio y Televisión Veracruzana está quebrada.
No tiene para pagar sus quincenas. Sefiplan apoya pero no cubre el ciento por ciento de la nómina. No hay para gasolina, no hay viáticos. Impedidos ir a la Cumbre Tajín porque no tienen para desplazarse.
Las revistas, católicas y no, son en extremo punzantes con sus escenarios que reflejan nuestra desgraciada realidad. Ahí sí les ponen nombre y apellido a los pillos.
Un sinfín de publicaciones ya cerraron y quienes sobreviven ajustan sus plantillas de personal. Solo los fuertes sobreviven.
 En los medios es tal la confusión de cifras de pendientes y malversaciones millonarias que se perdió el foco de dónde estamos parados. El propio mandatario estatal para evitar el contacto con los “molestos” periodistas –“pinche prensa”, dirían los clásicos- hace reuniones cerradas en casa Veracruz en donde le ponen un escenario declarativo a modo.
Llevan a bultos, es decir, a colaboradores a hacer bulto en escenarios de prensa no reales. A la fuente dejaron de convocarla a los actos públicos donde asiste el gobernador y las giras están canceladas. No va ningún medio invitado a la Cumbre Tajín.
La prensa se endurece. Manda a interiores la información oficial y desde hace semanas los encabezados de ocho o se refieren a la parálisis económica o de plano se ocupan de temas ecológicos, citadinos o información periodística no oficial.
Y salvo dos que tres columnistas arrodillados quienes tienen espacios de opinión no dejan títere con cabeza, máxime hoy que se vive el mundo de las filtraciones.
Los rumores, dimes y diretes salen de Palacio. Es ahí donde se gesta todo el entramado y versiones off the record. Es ahí donde la propia burocracia, la de a pie, escucha a sus jefes y saca la información. 
Es una revolución silenciosa cuyo receptáculo es la prensa.
Algo pues, está sucediendo en la relación prensa-gobierno. La “reigeniería” con los medios ¡funcionó!.. pero a la inversa. Ahí está traducida, en su clímax. Con una prensa crítica a quien tanto se dice respetar en los discursos; ahí están las investigaciones periodísticas demoledoras y también ahí está solito, abandonado y sin defensor alguno el señor Duarte pagando saldos. Son días difíciles.
Tiempo al tiempo.

miércoles, 18 de marzo de 2015

¡Inteligencia emocional por favor!

Catarsis
Elsa de León A.

Escuché con mucha atención y con más vergüenza el audio que circula por la red del exabrupto de la síndica de Martínez de la Torre Karla Estrada Gómez, “Lady Síndica”, como se conoce ya en las redes sociales.
Supuestamente indignada y fuera de sí, porque -según nota periodística del portal e-consulta.com de Veracruz- agentes golpearon a su hijo.
Lo que llama mi atención del audio, que después pude escuchar en YouTube, es la manera en la que se expresa Karla Estrada Gómez.
Con un vocabulario indigno de decir por una mujer y menos de repetir por otra mujer, denota una actitud emocional completamente fuera de la realidad.
Hablando como un carretonero o quizá peor, la señora se ostenta como un vil hombre, cuando habla que tiene más de las partes íntimas de los hombres que todos los policías juntos.
Además dice en el audio que ella vale más que una parte íntima masculina.
La verdad, lo digo con toda la honestidad del mundo, y sin negar que yo uso malas palabras cuando me encuentro en confianza: es denigrante escuchar hablar así a una mujer.
Al analizar este hecho, no me queda más que pensar en el libro Las mujeres que aman demasiado de Robin Norwood, que en alguna ocasión tuve la oportunidad de leer. Al rememorar su contenido, recuerdo que me hizo cambiar el paradigma que como madre tenía, según yo, del amor desmedido que una madre siente por un hijo. Pero a nivel general también. Eso de que “a mi hijo nadie lo toca, sólo su madre”, es un amor enfermo, que denota muchas cosas, Entre ellas: “mi hijo puede hacer lo que sea y sólo su madre lo puede castigar”. Está mal, muy mal.
Recuerdo igualmente el libro La inteligencia emocional escrito por Daniel Goleman, que también disfruté hace algunos años y que me dejó mucho, quizá todo lo mejor de mi crecimiento como persona. Ese concepto, el de la inteligencia emocional, hasta hace unos años era tan desconocido y terminó resultando que la inteligencia emocional era más importante que la inteligencia intelectual.
Al escuchar el audio y la exaltación de Karla Estrada Gómez, síndica del Ayuntamiento de Martínez de la Torre, cuando acusaba a los policías de que habían golpeado a su vástago, pienso que quizá el chavo es muy joven y está en proceso de desarrollo. Me imagino que quizá es un adolescente, ya que ella parece una mujer joven.
Muchas son las cosas que hay que analizar, pero las dos que a mi juicio son las más importantes, es el vocabulario que usa esta mujer y la falta de control emocional que demuestra ante el hecho.
Eso precisamente, mujeres, es lo que nos hace perder ante los hombres.
Para empezar el querer emparejarnos, y tratar de ser y comportarnos como los hombres, siendo mujeres.
Hablar como ellos e irnos a los golpes encima de ellos (que ya nos dio una fama nacional a las veracruzanas), por no saber cómo controlar nuestras emociones. 
Lo malo de las mujeres son las demasiadas hormonas, que son muy buenas para ciertas cosas pero nos dañan, y la memoria histórica, que no ayuda a olvidar, sino que si vuelve a pasar algo en un mes, lo volvemos a sacar a colación.
La forma de hablar delata la manera en que somos. Entonces, me pongo a pensar en las personas que esta mujer representa en la comuna de Martínez de la Torre, y me pregunto si saben cómo ella se expresa y si eso es lo que quieren de representante.
La experiencia me dice que hay que tener control sobre nuestras emociones. Que nadie debe sacarnos la piedra, como se dice vulgarmente, o hacernos enojar y menos enfurecer. Y sobre todo, como mujeres, debemos de cuidar las cosas que decimos, sobre todo cuando estamos enojadas.
También la experiencia me dice que los hijos son los anhelos de la vida, que vienen a través de nosotras, pero que no son parte de nosotras, que no son ni nuestras piernas, ni nuestros brazos y que debemos dejar que ellos vivan sus propias experiencias, y si son susceptibles de ser castigados, pueden ser castigados por quien deban ser castigados.
Otro libro recomendado para la síndica sería El arte de amar, de Erich Fromm, por aquello de que el amor por el hijo la ciega.
No es bueno amar demasiado, ni siquiera a nuestros propios hijos. Hay que amarlos con medida. Y con medida administrar nuestras emociones. Pero, sobre todo, conocer de límites, y saber aplicarlos en todo momento.
Sus amables comentarios a: edla_2013@icloud.com

martes, 17 de marzo de 2015

Por qué fracasan los países

Camilo González

El libro escrito por Daren Acemoglu y James A. Robinson, “Por qué fracasan los países”, contiene interesantes opiniones sobre la situación política y económica relativa a muy diversas regiones del planeta, bajo una perspectiva que intenta ser crítica, aunque a mi parecer solamente llega a ser superficial.

Sus conceptos son:

a) Instituciones políticas inclusivas vs extractivas

b) Instituciones económicas inclusivas vs extractivas

Para ellos, la democracia procura bien social y así también la capacidad creativa, que llaman destructiva, de los emprendedores, o nunca entendí bien la traducción. Por contraparte, los regímenes comunistas o militares, así como los teocráticos, no proveen de instituciones a sus pueblos capaces de fomentar la tecnología, el desarrollo y creo que en algún momento mencionan algo sobre el arte.

Casi todo el libro es un thriller por lo menos entretenido en el que las balas abundan y los efectos especiales están muy bien realizados; es decir, las historias elegidas como la de Egipto o la mexicana incluso, en la que los autores describen los controles legales que el gobierno mantuvo para que la venta de Telmex a Slim se ajustara a un plan bursátil.

Son escasamente críticos, como seguramente ellos mismos se calificarían, puesto que consideran como un valor marginal, ciertamente, pero como intrínsecamente formidable y maravilloso, como un legado indiscutible de la democracia moderna americana, que aun en sus condiciones de pobreza, su clase baja tiene una mejor calidad de vida que las clases similares de África, América y el sur de Asia y China. Exceptúan a Japón, Corea del Sur, además de los EE UU y la UE en ocasiones.

De esta manera, aunque sus descripciones son certeras al asegurar que las condiciones extractivas de las instituciones políticas y económicas a lo largo de la historia del capitalismo, benefician usualmente a las redes políticas, legislativas y emprendedoras, para utilizar otros términos acordes, en su afán de concentrar riqueza, o por lo menos imponer controles monopólicos (estado-capital privado) del comercio.

Los autores se quedan cortos al hablar sobre los propios centros de la economía mundial y no hablan precisamente ni de la política expansionista de las potencias económicas y financieras, ni mucho menos su teoría hace una autocrítica de las élites financieras que dominan los grandes mercados financieros norteamericanos.

No por esto es menos recomendable su lectura. El libro nos da la oportunidad para recordar que el monopolio de la economía mundial está concentrado en los ejes financieros e industriales, pues tanto los inmobiliarios como los de las producciones primaria y terciaria, la cosecha y la tecnología, están en segundo término para la economía norteamericana.

El caso es que esas élites ahora se encuentran ante la disyuntiva de un nuevo orden mundial, y no precisamente al que hacen referencia Salvador Borrego y la ultra derecha católica y conservadora y a veces separatista en México, que tanto se parece, aprovechando la oportunidad del desahogo, a los liberales extremos y ultras como Isaac Katz. Debemos poner la mirada en el entorno mundial ya que las condiciones de nuestro comercio y de gran parte de nuestro intercambio cultural, así como de nuestro papel en el mundo -muy discutible por cierto, más ahora que se continúa desde el gobierno nacional con una estrategia de posicionamiento diplomático y mediático, sobre las bondades de unas reformas que están complicando más la ecuación.

Dirían tanto Daron como James que las instituciones políticas y económicas que perduran en nuestro país son causantes de una mala distribución de la riqueza; de marginación no sólo en #Mx sino en toda la región (del Caribe que es donde tenemos una presencia internacional). Tantos siglos de herencia colonial de algún modo predisponen a las autoridades nacionales de fin de siglo pasado , como bien podría decirse también de otras regiones del mundo, como queda claro con los ejemplos de Zimbabue, Sierra Leona o Uzbekistán.

Me parece importante resaltar que los autores asumen un papel creciente en la influencia de la riqueza, pues la producción se ha transformado y la riqueza es mayor.

De México concluyen, al igual que de Brasil y Chile “que no solamente han logrado la centralización política, sino que también han hecho avances significativos hacia un pluralismo incipiente.”

Como sobresaliente calificaría su intento de realizar un análisis internacional, y cabe resaltar que “la introducción de la independencia del Banco Central (en Argentina y Colombia, entre otros) coincidió con una gran expansión del gasto gubernamental, financiado en gran medida a través de préstamos.”

Termino con una cita muy interesante de ellos: “Es evidente que los medios de comunicación libres y las nuevas tecnologías de la comunicación solamente pueden ayudar de forma marginal, proporcionando información y coordinando las demandas y las acciones de quienes rivalizan por instituciones más inclusivas. Su ayuda se traducirá en un cambio significativo solamente cuando un segmento amplio de la sociedad se movilice y organice para afectar al cambio político y no lo haga por razones sectarias ni para tomar el control de las instituciones extractivas en unas más inclusivas. La posibilidad de que este proceso se ponga en marcha y abra la puerta a una mayor cesión de poderes, y, finalmente, a una reforma política duradera, dependerá, como hemos visto en muchos ejemplos, de la historia de las instituciones políticas y económicas, de muchas pequeñas diferencias que importan y del propio devenir circunstancial de la historia”, concluyen Daren y James.