jueves, 6 de julio de 2023

Tuxpan y su zona de playas

Camilo Hernández

Columna Variedades

Si bien es cierto que se trata de una sola extensión de playa -aproximadamente 42 kilómetros-, pero están delimitados cada tramo con su nombre, y esto nos resulta de interés plantearlo a pregunta expresa de algunos turistas.

La zona de playas de Tuxpan está integrada por áreas definidas que a continuación mencionamos, tomando como referencia lo que han dado a conocer en su momento dependencias de gobierno (tal es el caso de la COFEPRIS cuando realiza los monitoreos prevacacionales sobre la calidad bacteriológica del agua y determinar si es apta para los bañistas):

Playa Barra Norte, Playa Mis Amores, Playa Azul, Playa Galindo, Playa San Antonio, Playa Barra Galindo y Playa Isla Tajín…

Esa es la clasificación -sin descartar algún otro nombre creados para identificarlas- de la zona de playas tuxpeñas, que resulta importante conocer para efectos prácticos al referirse hacia algún punto en particular.

A destacar que se les conoce como las más bonitas del Golfo de México por su inmensa belleza, ideales para tomar un poco de sol, recibir la brisa refrescante y relajarse. Por tal motivo, también han sido el impresionante escenario de algunas películas filmadas en su momento.

Las paradisíacas playas porteñas son uno de los principales atractivos naturales del turismo que arriba al puerto junto con el majestuoso río Tuxpan y sus espectaculares amaneceres y atardeceres.

Año con año la afluencia de bañistas va en aumento, ya no únicamente en temporadas vacacionales y puentes, ahora también los fines de semana puede notarse flujo de paseantes que llegan a disfrutar del sol, mar y arena.

Según cifras estadísticas -que lleva el Comité Técnico del Fideicomiso del 2 por ciento al Hospedaje de la Región Huasteca- se estima que cada año hay unos 20 mil bañistas más disfrutando de las cálidas aguas del Golfo de México, amén de los años de pandemia donde todos los destinos turísticos se vieron afectados. 

A manera de comparativo y para ejemplificar, mientras en 2005 la afluencia de vacacionistas en la zona de playas durante la temporada vacacional de Semana Santa era de aproximadamente 350 mil bañistas, para 2008 ya se había incrementado a 400 mil, antecedentes que reflejan un incremento anual sostenido en la “avalancha” de paseantes, y confirman a un Tuxpan en constante crecimiento con el paso de los años, colocándose el renglón de turismo como uno de los principales “motores” de la economía local, avanzando en la ruta de la “vocación turística” de este destino de playa.

A la par de lo anterior, va en ascenso la derrama económica por turista, pues en aquellos años cada visitante gastaba un promedio de 480 pesos, subió a 750 pesos unos años después, y hoy día se estaría alcanzando alrededor de unos 900, mil pesos o un poco más entre hospedaje, alimentación y souvenirs.  

Desde luego que durante el período vacacional de Semana Santa se registra el “boom” de turistas, pero las campañas publicitarias realizadas por la iniciativa privada como es la Asociación de Hoteles y Moteles de Tuxpan y la Huasteca Veracruzana de la mano con los tres niveles de gobierno han rendido frutos, por lo que va en aumento el flujo de visitantes en las temporadas vacacionales de verano y decembrina, así como en los fines de semana largos y con mayor frecuencia se puede notar la presencia de paseantes cada fin de semana, quienes aprovechando las condiciones climáticas favorables aprovechan para disfrutar al máximo de esplendorosos e inolvidables días en las paradisíacas playas tuxpeñas…

*** UN NUEVO HOTEL CADA AÑO.- Como un indicador del aumento en la afluencia de paseantes, es oportuno mencionar que de acuerdo las estimaciones realizadas, cada año se ha presentado la apertura de al menos un nuevo hotel en Tuxpan, por lo que actualmente está más fortalecida la infraestructura hotelera con una mayor oferta de habitaciones para los huéspedes y se aprecia la llegada de nuevas inversiones de la mano con la mejoría en el movimiento turístico que tuvo un gran impulso desde que fue concluido el Corredor México-Tuxpan y posteriormente la Autopista Tuxpan-Tampico.

¡Agradezco el favor de su atención!

D.M. Nos saludamos hasta la próxima entrega.

Foto: Archivo Variedades

miércoles, 5 de julio de 2023

El progreso no entiende de resistencias

Zaira Rosas

zairosas.22@gmail.com

Hay una frase que erróneamente se atribuye a Albert Einstein, donde se dice que la locura es hacer lo mismo esperando resultados distintos, sin embargo, algo por lo que siempre abogó el reconocido científico fue por la innovación y la creatividad, experimentar con nuevas formas para llegar a grandes descubrimientos. Estas características son fundamentales para el desarrollo, ya sea de una civilización, de grandes descubrimientos o a manera personal. 

El innovar requiere de una transformación constante, de atreverse a cambiar, por mucho que esto pueda parecer complicado, es por ello que hoy compruebo que el progreso no entiende de resistencias y tampoco de miedo, porque cuando estos últimos van por delante, es imposible avanzar, el miedo te frena y caer en la rutina haciendo lo mismo, por muy funcional que parezca, es quedarse estancado sin posibilidad de nuevos descubrimientos. 

En pleno siglo XXI aún hay mucha resistencia a cambios, desde lo más básico como el desarrollo de propuestas sociales, cambios en el espacio físico, hasta la resistencia a movimientos que buscan transformar la cultura e ideología con la que durante generaciones nos hemos manejado. Esto último nos enseña que por mucho que nuestros estándares prevalezcan bajo ciertos patrones, ello no significa que sean los únicos o que no haya alternativas bajo las cuáles podamos funcionar. 

Para lograr una transformación verdadera es fundamental romper los esquemas tradicionales, abrir la mente, reaprender nuestras formas de vincularnos y desprendernos de todo juicio y/o etiqueta. Las etiquetas pueden funcionarnos para nombrar, pero si no tenemos disposición al cambio, difícilmente podremos prevalecer con la mutación inminente del entorno. El medio ambiente está en movimiento de manera ineludible, las especies con las que nos vinculamos de igual forma van adaptándose a nuevas circunstancias, no obstante, como humanidad a veces nos resulta complicado entender que de igual forma somos parte de esos cambios y es justo cuando se presenta esta renuencia a lo diferente que también llega el estancamiento. 

Una manera ideal de comenzar a derribar barreras mentales e incluso desarrollar nuevas conexiones neuronales, es a través del fortalecimiento de nuestra neuroplasticidad. Esto se da cuando nos permitimos salir de la rutina, hacemos actividades fuera de lo común en nuestro día a día e incluso desafiamos nuestros límites físicos y mentales, salir de la zona de confort siempre nos lleva a un punto de crecimiento, a una expansión e incluso mentalmente nos presenta posibilidades en medio de aquello que en otro momento pareciera una imposibilidad. 

Así es la innovación, el desafío de limitantes que busca alternativas y respuestas, donde quizás algo no es posible porque aún nadie se ha atrevido a llegar a esos espacios. El progreso de la humanidad como especie depende de saber adaptarnos, de recordar que somos seres en constante evolución, conectando con otras especies y aprendiendo también del entorno. 

Estas características aplican en todas las materias y espacios, son parte fundamental en lo artístico y científico, pero también en lo personal, por ende si hoy tienes la oportunidad de hacer algo diferente, no te límites, pierde el miedo a encontrar nuevas formas de pensar, de actuar y por ende de innovar.

Más desconfianza en la prensa mexicana. Consecuencia de emponzoñar la información

Rogelio Hernández López

Miradas de Reportero

Tenemos que congratularnos porque los cambios en el régimen de gobierno de México ocurren pacíficamente, con mucha política y sin violencia física entre adversarios. Pero, entre periodistas pululan desconcierto y congoja porque la información de interés público está invadida de ponzoña y eso sigue distanciando a la sociedad con la prensa en general y con el periodismo profesional.

En la primera quincena de junio comenzó a circular la mala noticia de que, entre 46 naciones, en México se registró el índice más alto (64 por ciento) de la desconfianza ciudadana en las noticias de los medios convencionales. Y se informó también que esa pérdida de confianza en la prensa se aceleró desde 2019 cuando el 50 por ciento de la población confiaba en ella. 

Justo fue en 2019 cuando la mayoría de los grandes medios privados optó por desatar su oposición al gobierno de López Obrador, pero con malas prácticas profesionales y en contraparte la reacción presidencial fue acusar diariamente de dolo intencional a algunos medios y periodistas. Así se aceleró el  emponzoñamiento de la información de interés público.

Una de las acepciones de la Real Academia de la Lengua Española sobre la ponzoña es: la práctica nociva y perjudicial a las buenas costumbres; la que aplicada a la prensa y a los políticos respecto al manejo de la información social es la violación a los mínimos de la ética profesional de cada lado.

La caída abrupta

El Instituto Reuters de la Universidad de Oxford comenzó a circular en junio la versión 2023 de su informe anual: Digital News Report (Informe global sobre la confianza en las noticias digitales en mercados periodísticos de 46 países).

“Esta duodécima edición de nuestro Digital News Report, nos recuerda las condiciones diferentes en las que funciona el periodismo alrededor del mundo, pero también los retos comunes en torno al escaso compromiso de las audiencias y a la baja confianza, en una era de abundancia de medios digitales y redes sociales.”

De sus hallazgos se colige que en México la confianza ciudadana a las noticias cayó abruptamente en los dos primeros años del actual gobierno federal: del 50 por ciento en 2019 bajó hasta el 37 por ciento en 2021 y en 2022. Y en el registro difundido en junio de 2023 se anota que disminuyó otro punto, a 36 por ciento. (Ver https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/es/digital-news-report/2023/dnr-resumen-ejecutivo)

El reporte de 2023 del Instituto Reuters indica que las personas creen más en noticias positivas, de soluciones y explicaciones, que el periodismo explique, contextualice, verifique.

Al respecto, comenta este reportero, que esos son los mínimos de la ética profesional en el manejo de la información de prensa y que al cumplirse construyen credibilidad y confianza. 

Entonces puede inferirse que un factor de la caída en la confianza ciudadana en los medios de prensa es que, cuando la población está más politizada detecta bien el incumplimiento intencional de los preceptos básicos de la ética, o sea la ponzoña en la información de los medios de prensa.

En sentido contrario al 63 por ciento de la desconfianza en la prensa, el gobierno asediado por buena parte de los medios no registra caídas abruptas en la aceptación ciudadana. Para mayo de 2023 era del 67 por ciento la aprobación a la gestión presidencial, de acuerdo al promedio de las principales encuestadoras que calcula la empresa Oraculus. 

Tres alertas desde los medios

El reporte 2023 del Instituto Reuters causó de inmediato al menos tres reacciones de alerta y de autocrítica desde medios de prensa: Milenio, el Economista y e-consulta.

UNO. En el diario El Economista, José Soto Galindo tomó en cuenta el informe del Instituto Reuters y el 14 de junio publicó un largo ensayo con el título: La desconfianza en las noticias se enquista. Ahí agregó datos de otras fuentes que ensombrecen todavía más el futuro de los medios de prensa mexicanos. Soto es periodista especializado en los temas privacidad y sociedad de la información de México.

“Los datos del Digital News Report 2023 muestran un alejamiento de los consumidores de noticias. Los más abandonados son los periódicos y la televisión, pero a nadie le va bien en la feria. Desde 2017, año base del registro, los periódicos perdieron 31 puntos porcentuales como plataforma para el consumo de noticias; la televisión, 13 puntos; los sitios y aplicaciones de noticias, 11 puntos, y las redes sociales, 9 puntos”.

DOS. Mael Vallejo, periodista y coordinador del libro reciente “Colapso México” tituló su artículo del 27 de junio en el diario Milenio: "La ruptura entre la sociedad y el periodismo". 

El especialista refirió los datos para México del Instituto Reuters y cuestionó: “¿Qué significa esto en un país tan polarizado como el nuestro, que también es el más mortal del mundo para los periodistas?”

También percibe la ponzoña en la información de interés social: “La respuesta –aseveró-- debería no solo importar a los periodistas o académicos, sino a todos los mexicanos.

“No se trata de un asunto trivial, sino de una erosión clara de la relación entre periodismo y ciudadanía, y la prueba más reciente de que los datos reales cada vez importan menos. Por el contrario, cada vez tienen más presencia las narrativas que se acomodan a lo que cada uno de nosotros quiere creer: ya no se trata de intentar entender la realidad, sino de amoldarla a lo que le funciona mejor a nuestras opiniones.”

TRES. El mismo 27 de junio, en el sitio e-consulta, Luis Martínez, catedrático de periodismo digital y opinión pública comentó el informe del Instituto Reuters con el título Periodismo en México: Desconfianza, estigma y confusión. Allí reflejó las malas prácticas periodísticas de los tiempos recientes:

“En todo el país –escribió-- en cada región y provincia, en unas más que en otras, el fenómeno es constante: las personas periodistas, los periódicos y medios de comunicación pierden cada día la confianza de una ciudadanía, que ya no puede distinguir entre quienes ejercen el periodismo en un sentido social con ética y honestidad y para quienes esta disciplina se ha convertido en un instrumento político y de búsqueda de privilegios”. 

Luis Martínez evoca a Max Weber quien “desde hace más de un siglo marcaba la diferencia entre quienes se dedican al periodismo y quienes son dueños de los medios de comunicación… Señalaba desde entonces que la influencia política que pierde paulatinamente el periodista es adquirida por los magnates de la industria mediática.”

Diferenciar a periodistas de empresas

Las preocupaciones y alertas del Instituto Reuters y de estos tres especialistas debieran tomarlas muy en cuenta empresarios y directivos de toda la prensa, especialmente de los medios más consistentes. Y tendrían que aceptar las dos medidas más pertinentes para rescatar credibilidad entre los públicos que son:

Primero, respetar la libertad de conciencia de las y los periodistas profesionales y en segundo lugar regirse bajo códigos de ética periodística, supervisados por defensores de los públicos.

Estas son medidas que les dificultarían ocultar, sesgar, deformar o inventar información que interesa y necesita la gente común.

Esas medidas, como en otros países, son posibles aunque las empresas de los medios adopten líneas editoriales de crítica sincera y correcta, o abiertamente opositora a los gobiernos en turno pero con información, cierta no envenenada.

Ante el proceso electoral de 2024, ya iniciado sin ley que lo autorice o prohíba, muchos medios están a tiempo de optar por cumplir con el servicio social al que está obligado el periodismo profesional.

Pero seguramente habrá empresas y periodistas que sigan desestimando la desconfianza social que han provocado e insistan en la creencia de que ser parte de la oposición política con malas prácticas profesionales, es como pueden defender el anterior modelo de relación prensa- gobierno, ese que les dio beneficios desmesurados durante décadas.

Lo previsible, lamentablemente, es que serán muchos los medios de prensa que seguirán actuando con interés de clase sin aceptar que el nuevo modelo de relaciones que quiere el gobierno federal con la prensa no es radical.

No es radical porque se mantiene el régimen mercantil de los medios privados, los gobiernos federal y estatales siguen pagando por publicidad aunque más moderadamente, no se han impuesto más cotos a la libertad de prensa que la crítica a las malas prácticas. 

Todas estas son medidas políticas para reducir, también aquí, los excesos en la apropiación de lo público por el sector privado que, en lugar de adecuarse, quiere regresar al modelo anterior pero con esas malas prácticas intencionales que han derivado en esa enorme desconfianza a las empresas y a todo periodista.