jueves, 9 de noviembre de 2023

Cri-Cri “el Grillito Cantor” y su Museo en Orizaba

Camilo Hernández/Columna Variedades 

Al cumplirse recientemente el 116º Aniversario del Natalicio de un “orgullo veracruzano” como es el famoso compositor, Francisco Gabilondo Soler “Cri-Cri”, cuyas canciones y personajes han disfrutado desde la infancia muchas generaciones, hay aspectos sobresalientes que deseamos compartir. 

En su natal Orizaba es muy querido y recordado, a lo largo de una de sus principales avenidas se pueden apreciar figuras escultóricas de los personajes más representativos de su obra artística, además en su honor hay un parque ubicado afuera de la casa en que nació y donde vivió hasta los 22 años que lleva su nombre. Así mismo, en el Palacio de Hierro que está localizado en “el corazón” del hermoso “Pueblo Mágico” existe un reloj que cada hora toca las canciones más populares de Cri-Cri.

Don Francisco Gabilondo Soler nació el 6 de octubre de 1907 en Orizaba, Veracruz, y falleció en Texcoco el 14 de diciembre de 1990. El personaje de “Cri-Cri, el Grillito Cantor” que toca un violín en forma de árbol fue creado por el compositor mexicano en 1934.

El legado musical del ilustre orizabeño son más de 240 canciones además de sus cuentos, y un extraordinario lugar para recordarlas es sin duda el “Museo de Cri-Cri” que es parte del formidable recorrido por el “Poliforum Mier y Pesado” (Castillo de Orizaba).

Para chicos y grandes, pero muy especialmente para los niños el instante más emocionante es ir al encuentro con “el Grillito Cantor”, un espacio donde pueden escucharse sus inolvidables canciones y ver a los simpáticos personajes de sus populares melodías: “El Ratón Vaquero”, “Caminito de la Escuela”,  “La patita”, “Cochinitos dormilones”, “El Ropavejero”, “El Chorrito”, “La Muñeca Fea”, “Di por qué”, etc…

En el referido lugar de esparcimiento familiar también hay partituras y la letra de algunas de sus canciones, un violín, por supuesto la figura emblemática de “el Grillito Cantor”, así como juegos para los niños.

Definitivamente volver a escuchar sus canciones que han sido “clásicos infantiles” traen a la memoria aquellos tiempos de la niñez en que nos inspiraban, por eso nunca pasarán de moda, su legado quedó para siempre y es un buen motivo para visitar el Museo donde se le rinde tributo a un referente en la creación musical infantil, considerado como uno de los más grandes compositores de México.

Además se ubica en el interior de un edificio que por su belleza arquitectónica parece de “película”, pertenece a la Fundación “Mier y Pesado”; mismo que está perfectamente conservado pese al paso del tiempo y con extensos jardines que se prestan para pasar un relajante momento familiar o de descanso para grupos de viajeros/turistas, además de su valor histórico, es muy agradable una caminata en sus hermosos jardines, y tomarse la foto del recuerdo de una inolvidable visita junto a las letras del maravilloso “Orizaba” que tiene “magia”, hay mucho que conocer y visitar en la “Región de Las Altas Montañas”.

¡Agradezco el favor de su atención!

D.M. Nos saludamos hasta la próxima entrega.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Un ladrón en la noche

Jorge Arturo Rodríguez/Tierra de Babel

Aperitivo 1: “Ya no hay políticos de izquierdas, derechas, ni de centro. Solo políticos decentes o corruptos”. (Gustavo Bolívar). ¿Camuflaje político?

Aperitivo 2: “Nosotros, quiero decirlo con mucha claridad, no vamos a romper relaciones con Israel ni vamos a tener una postura más allá de buscar la paz, de evitar que siga la guerra y, además, que se extienda, porque es muy riesgoso, muy doloroso lo que está sucediendo, y produce hasta impotencia”. (Amlo). O sea, “ni guerra ni paz, no, no quiero verte más…”, ¿O no, Lupita D’Alessio?

 Ambrose Bierce, en su Diccionario del diablo, definió el término “Guerra” como un  subproducto de las artes de la paz, y escribió: “La guerra se complace en venir como un ladrón en la noche; y la noche está hecha de promesas de amistad eterna.” Vaya, canta Lupita D’Alessio:

“Mentiras, mentiras

Tu me enamoraste a base de mentiras, mentiras

Tu me alimentaste siempre de mentiras, mentiras

Que estúpida que siempre te creí

Mentiras, mentiras…”

         No entiendo, vemos que el mundo se viene abajo y ni nos inmutamos, hasta que nos toca, y entonces sí, chillamos, nos lamentamos y mentamos madres. Cicerón fue claro al decir que cuando los tambores hablan, las leyes callan. El silencio es enorme. ¿El que calla otorga? ¿O muchas veces me he arrepentido de haber hablado, de haber callado nunca, dijera Xenócrates?

         Preferimos la pachanga, hacernos que la virgen nos habla y aquí no pasa nada, salvo que sucede todo y el mundo es una catástrofe. Hay que reconocer la enfermedad para saber cómo enfrentarla. No sólo es la guerra; se trata de muchas cosas más, desde la familia hasta países enteros, pasando por cualquier sociedad y el corazón de cada persona.

       Por poner un ejemplo, ¡otro más!, según la gaceta.unam.mx, No. 5,421, 09/10/23, la Agenda 2030 se desinfla; la humanidad va hacia el fracaso. De acuerdo a Nature, no se alcanzarán los Objetivos de Desarrollo Sostenible; la ONU lo reconoce y exige renovar el contrato social. Sólo 15% de las 169 metas acordadas van por buen camino, 50% están retrasadas y 30% no han registrado avance; especialistas universitarios explican que, globalmente, el plan “no está recibiendo la prioridad que merece” y hacen un llamado para continuar.”

       Las advertencias no faltan, como las estadísticas y la estupidez andante de todos los días. La esperanza muere al último, dicen. ¿Cuándo sucederá ese momento? ¿Cuándo tocarán a la puerta y no hay nadie en este mundo?

 Los días y los temas

Recuerdo que Paul Valéry dijo que la guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian, se matan entre sí, basándose en decisiones tomadas por viejos que se conocen y se odian, pero no se matan... ¿Será cierto?

       Me quedo con lo que mi amigo Guillermo Fadanelli me comentó: “Me gusta perder las peleas (en cualquier sentido) pues todos se olvidan del perdedor y lo dejan en paz. En cambio el ganador debe seguir midiendo sus fuerzas con otros tan estúpidos como él”.

       Vaya, lo bélico es la incapacidad de la palabra, dijera la periodista Daniela Ema Aguinsky. ¿Quedó claro?   

De cinismo y anexas

Bueno, ni guerra ni paz, ahí les va. Dice el chiste:

-Doctor, tengo un problema de doble personalidad.

-OK ¿Por qué no se sienta y platicamos los tres?

 ***

Una cucaracha le dice a la otra:

-¡Vaya, qué bien bailas!

-¡No estoy bailando! ¡Lo que pasa es que me echaron Baygon!

       Hasta la próxima.